jueves, 29 de abril de 2010


COMENTARIOS SOBRE EL RAZONAR, LAS LEYES NATURALES Y EL ESTADO EN HOBBES

Como es ya sabido, durante el siglo XVII hacen presencia en Europa dos corrientes filosóficas de gran importancia, cada una de las cuales con su estilo y rigurosidad van a marcar la historia del pensamiento filosófico a tal punto que van a influir en las obras y el pensamiento de filósofos y escuelas posteriores, como es el caso de Kant y el Circulo de Viena. Estas dos importantes corrientes son el Racionalismo y el Empirismo Clásico, corrientes que se desarrollaron una en la Europa continental y la otra en Gran Bretaña respectivamente. Cada una de estas escuelas concibió o tiene entre sus adeptos a un importante grupo de filósofos, entre los que están Descartes y Spinoza para el caso del racionalismo y Locke, Hobbes, Berkeley y Hume en el caso del empirismo clásico, filósofos cuyos aportes han de ser tenidos en cuenta a la hora de hacer un análisis por lo menos general de cada una de estas corrientes. Por esta razón y dado que la corriente que nos compete en esta asignatura es el Empirismo Clasico, en el presente documento se pretende llevar a cabo una presentación de algunas de las principales ideas y planteamientos de Thomas Hobbes quien es una de las figuras más representativas de dicha corriente, presentación que irá acompañada en algunos momentos de una posición crítica o ciertos comentarios y que se centrara en temas como el estado, el razonar y las leyes naturales en la filosofía hobbesiana.
El Razonar
Una vez establecido el objetivo fundamental del documento lo primero que se intentara plasmar es el mostrar de qué forma o que entendía Hobbes por el razonar y sobre esto hallaremos luces en el Tratado sobre el Cuerpo, una de las obras de Hobbes en la cual el filosofo planteara que el razonar debe ser entendido fundamentalmente como un computar y el computar “es hallar la suma de varias cosas añadidas o conocer lo que queda cuando de una cosa se quita otra” . De esta manera nos encontraremos con que en Hobbes el razonar se entenderá esencialmente como un cálculo, como un restar y sumar cosas, sin embargo cabe dejar en claro que cuando el filósofo habla de cosas no hace referencia solo a los números sino que también hace referencia a nombres, definiciones, proposiciones y a la capacidad de sumar y restar cuerpos, tiempos, grados de calidad, conceptos y oraciones entre otras cosas.
Esta idea formulada por Hobbes es sin lugar a dudas una de sus afirmaciones más famosas, no obstante lo que quisiera resaltar es que esta idea es compartida en cierto modo por otro filosofo, el cual muestra características de pensamiento muy diferentes a las de Hobbes y este filosofo es Descartes.
De esta manera podemos encontrar en esta concepción del razonar una de las pocas similitudes entre el pensamiento hobbesiano y el cartesiano, y esto es importante, pues desde un punto de vista filosófico se puede plantear que el pensamiento de Hobbes constituye la autentica antítesis del pensamiento de Descartes y esto queda muy claro en palabras de Abbagnano quien nos dice que “La filosofía de Hobbes representa, con relación a la de Descartes, la otra gran alternativa en la que desembocó la elaboración del concepto de razón en el siglo XVII. Y esto no sólo porque la de Hobbes está vinculada a supuestos materialistas y nominalistas, a diferencia de la de Descartes ligada a una metafísica espiritualista, sino también, y sobre todo, porque descubre en la razón una técnica distinta u opuesta en muchos aspectos a la que Descartes había reconocido en ella” .

Adicionalmente en el siglo XVII estos dos filósofos tuvieron una confrontación directa relacionada con “Las Meditaciones Metafísicas” de Descartes, obra que llego a manos de Hobbes por medio de Mersenne (un amigo que tenía en común con Descartes) y que recibió fuertes críticas del pensador ingles, principalmente en lo correspondiente a las ideas innatas.

De esta manera dadas las circunstancias que rodeaban la relación entre el filosofo ingles y el francés creo que es válido traer a colación esta similitud, sin embargo aun en esta idea se debe resaltar el hecho de que sus puntos de vista no fueron totalmente acoplables, pues en su razonar Descartes parte de verdades primeras poseedoras de objetividad y Hobbes se mueve en el convencionalismo.

Las Leyes de la Naturaleza

La cuestión acerca de las leyes de la naturaleza, a mi parecer constituye uno de los temas más importantes que se pueden encontrar en Hobbes, pues el asegurar el cumplimiento de dichas leyes traerá consigo la institución del estado, dándole estas leyes naturales vía libre a la concepción política de Hobbes.

De esta manera cabe aclarar como en el caso del razonar, que entendía el filósofo ingles por ley natural y sobre esto igualmente nos dará claridad una de sus obras, a decir verdad la más importante de sus obras en la cual dice que “ley de naturaleza (lex naturalis) es un precepto o norma general, establecida por la razón, en virtud de la cual se prohíbe a un hombre hacer lo que pude destruir su vida o privarle de los medios de conservarla”. Es decir la ley natural es un precepto que permite que el hombre pueda conservar su bien primario y original que es la vida, es un precepto que representa la manifiesta racionalización del egoísmo humano y que por ende le permitirá al hombre librarse de la monstruosidad de la guerra y las calamidades o también denominado por Hobbes como el Behemoth.

Por otra parte con respecto a estas leyes, cabe decir que Hobbes formulo un total de diecinueve, sin embargo las tres primeras leyes son las más importantes y más destacadas, razón por la cual serán citadas a continuación:

1. “Cada hombre debe esforzarse por la paz, mientras tiene la esperanza de lograrla; y cuando no puede obtenerla, debe buscar y utilizar todas las ayudas y ventajas de la guerra” .
2. “Que uno acceda a….renunciar a este derecho a todas las cosas y a satisfacerse con la misma libertad, frente a los demás hombres”.
3. “Que los hombres cumplan los pactos que se han celebrado”

Respecto de estas leyes hay sin lugar a dudas varias cosas que decir y lo primero es que es inevitable el que salte a la vista su importancia, pues cada una de ellas representa un paso obligatorio que debe ser dado por parte de cada individuo o súbdito para que pueda asegurase una seguridad tal que le permita vivir sin el temor a perder su vida, por otra parte y como ya dijimos anteriormente, una vez citadas estas leyes es más evidente aun el hecho de que estas abren las puertas para la constitución del estado, pues como planteara Hobbes para que dichas reglas puedan ser llevadas a cabo se hará necesario la existencia de un poder que obligue a su rigurosa observación y cumplimiento.

El Estado

Finalmente la última idea o planteamiento a considerar es la concepción de estado en Hobbes, concepción que desde mi punto de vista es la más interesante y por ende la que requiere mayor atención.

De esta manera lo que planteara Hobbes con respecto al Estado, es que los hombres inicialmente viven en un estado de naturaleza que se caracteriza por ser un estado de guerra de todos contra todos, el cual es consecuencia obligatoria de las pasiones naturales del hombre. En este estado todos los hombres tienen derecho sobre todas las cosas y se valen de cualquier cosa como instrumento para proteger su propia vida, se valen incluso del cuerpo de los demás.

Dada esta situación surge de forma inevitable el predominio de unos hombres sobre otros y como consecuencia de todo lo anterior también surge el miedo generalizado por parte de todos los individuos a perder su bien primario que es la vida.

Para superar esta situación, Hobbes propondrá que se hace necesario pasar de este estado de guerra a un estado civil (de paz) y en esta transición se debe llevar a cabo el establecimiento de ciertas leyes naturales las cuales contribuirán a que la vida pueda ser conservada, sin embargo estas leyes no son suficientes por sí mismas para garantizar la paz y por ende se hará necesaria la constitución de un poder lo suficientemente grande para obligar el cumplimiento y observación de estas leyes, pues “los pactos que no descansan en la espada no son más que palabras, sin fuerza para proteger al hombre” y este poder será el estado el cual será el resultado de un pacto social en el cual todos los súbditos depositan los derechos a los cuales han renunciado, su fortaleza y su poder en manos de un soberano o una asamblea, este estado será denominado por Hobbes de diversas maneras, será llamado dios mortal, pues según Hobbes a este debemos nuestra defensa y seguridad, pero especialmente será llamado Leviatán, pues la autoridad de dicho estado es monstruosa pero es preferible a vivir en un estado de guerra cuya monstruosidad es aún más grande, además dicho Leviatán será el único que garantizara la vida y su conservación.

Las características de este Leviatán son múltiples y quedan muy bien plasmadas por Reale y Antiseri quienes plantean que el soberano hobbesiano “se halla por encima de la justicia……. Puede intervenir en cuestión de opiniones, juzgando, aprobando o prohibiendo determinadas ideas. Todos los poderes deben concentrarse en sus manos. La iglesia misma debe estarle sometida…. El absolutismo de este estado es, realmente, total”

Una vez se leen y se entienden los diversos argumentos expuestos por parte de Hobbes para fundamentar la existencia de un estado, creo que la primera impresión que me llega es la de sorpresa pues el orden de sus razonamientos parece bastante lógico y la estructura de su pensamiento político se muestra un tanto cautivadora, sin embargo a la hora de hacer un análisis de fondo acerca de esta concepción considero que hay muchas cosas, muchos aspectos que deben ser revisados rigurosamente pues a decir verdad me muestro en total desacuerdo con gran parte de esta estructura política y considero que entregar todo esta autoridad en las manos de un soberano o una asamblea (contrario a lo que plantea Hobbes) podría traer consigo el que el Leviatán sea un monstruo más insoportable que el mismo Behemoth y esto podría llevarnos a enfrentar dificultades de diferente índole a tal punto que el admitir un estado de este tipo podría hundirnos en un nuevo periodo de tipo medieval en el cual el pensamiento filosófico, científico y religioso podría verse obstaculizado en sus pretensiones de desarrollo debido a que el libre uso de la razón dentro de esta nueva sociedad no sería más que un sueño.

Lo anterior es sumamente preocupante pues el no permitirse un uso libre de la razón impediría creo yo el florecimiento, la corrección y la ampliación del conocimiento humano y nos encontraríamos nuevamente frente situaciones similares a las que enfrentaron Galileo y Bruno entre otros, por otra parte Kant expresa muy bien como es más digno de aprecio aquel soberano que se niega a prescribir cosas en lo que respecta a términos religiosos : “Un príncipe que no encuentra indigno de si afirmar que considera una obligación no prescribir nada sobre los asuntos religiosos de los hombres, sino dejarlos en completa libertad, y que a su vez rechaza la palabra altisonante de la tolerancia, es el mismo ilustrado y merece, por parte del mundo y de la posteridad agradecida, ser alabado como aquel que por primera vez, por lo menos por parte del gobierno, libero al género humano de la minoría de edad y dejo en libertad a cada cual para servirse de su propia razón en todos aquellos asuntos de la conciencia.”

En segunda medida considero importante resaltar la gran similitud que se puede encontrar entre la concepción filosófico-política de Hobbes y la historia presentada en la película de los hermanos Washowski llamada “V for Vendetta” o “V de Venganza” en la cual se muestra un panorama en el que los ciudadanos londinenses y en general los ingleses por miedo a los atentados bacteriológicos y terroristas, a las guerras y a las calamidades que sufren durante un periodo de tiempo, entregan todo el poder en manos de un canciller denominado Adam Sutler quien gracias a la autoridad (total) que se le ha proporcionado comienza a limitar la libertad de pensamiento y de decisión de los ciudadanos a tal punto que prohíbe la libertad sexual generando el aniquilamiento de la comunidad homosexual, promueve la xenofobia, prohíbe escuchar ciertas canciones clásicas, no permite el estudio del Corán y prohíbe el disfrute de las manifestaciones artísticas de diferente índole que no sean aceptadas por el. Igualmente controla las facultades legislativas, ejecutivas, judiciales y a la fuerza pública a la vez que controla todos los medios de comunicación.

La importancia de esta similitud reside en que la película nos muestra claramente cuáles son los riegos y las consecuencias que se derivan de aceptar la concepción filosófica hobbesiana, la de un soberano detentor de una absoluta autoridad, consecuencias que podríamos sintetizar principalmente en dos.

En primer lugar el permitir la consolidación de un estado de estas características, traerá consigo una drástica reducción de las libertades y capacidad de decisión de los ciudadanos, lo cual traerá consigo una inevitable sensación de inconformidad y aprisionamiento por parte de las personas, esto se muestra claramente en la película, en donde el gobierno de Adam Sutler prescribe que música, que programas de televisión y que creencias tanto religiosas como científicas pueden aceptarse, esto trae consigo que las personas comienzan a sentir un suscitado sentimiento de inconformidad y repudio frente a las políticas del gobierno, repudio que es despertado por “V” y que se materializara cuando los ciudadanos londinenses disfrazados con máscaras de Guy Fawkes asisten a la invitación hecha por “V” para que observen como el parlamento será destruido el 5 de noviembre.

En segundo lugar la película también nos muestra algo que se puede deducir muy fácilmente, y es que, la constitución de un estado de estas características no garantiza la protección y conservación de la vida como bien primario, pues el mismo soberano o asamblea pueden verse inducido por determinados intereses a actuar en contra de la vida de los súbditos que lo han constituido lo cual atentaría directamente contra el objetivo por el cual fue fundado que es el brindar seguridad y protección. En la película esto se muestra de múltiples formas, una de ellas es el aniquilamiento de la comunidad homosexual y la otra los ataques bacteriológicos que en ultimas se descubre fueron realizados por Sutler y sus partidarios para suscitar el miedo en la población para así ser elegido canciller.

Por otra parte, si bien esta película pertenece al género de la ciencia ficción (lo cual haría pensar que dichas consecuencias en la vida real no son posibles) un simple vistazo a la realidad nos permitirá ver que estas consecuencias planteadas por la película no son del todo utópicas sino que son claramente susceptibles de desarrollarse, un excelente ejemplo de esto son los múltiples casos de falsos positivos, casos en los cuales se muestra como un gobierno que se dice democrático y cuyo deber es proteger la vida de sus ciudadanos a terminado por asesinar un considerable número de ellos. Adicionalmente vemos como en Colombia también existe un gobierno sobredimensionado el cual ha hecho uso de la autoridad recibida por el pueblo para atacar a sindicalistas, senadores, periodistas y toda persona que se muestre en contra de sus intereses e incluso investiga de manera ilegal al poder judicial, lo cual es una clara violación de las leyes y las libertades tanto de pensamiento como de opinión de las personas en cuanto ciudadanos que son ciudadanos.

Por último y como comentario final quisiera llamar la atención acerca de que si bien tal vez es necesaria la existencia de un estado a quien encarguemos la protección y el bienestar de la sociedad en general, debemos recordar que la autoridad no reside verdaderamente en el soberano sino en la sociedad que lo ha constituido, de tal manera que en el momento mismo en que percibamos que dicho estado obra en contra del bienestar y la conservación de la vida, la sociedad debe hacer sentir su autoridad y hacer que el estado obre como es debido, esto es importante pues dada la coyuntura social, económica y política actual, la sociedad debería hacer sentir su voz.

Así, una vez dichas estas cosas considero que es evidente que la constitución de un estado al estilo hobbesiano podría antes que ser una solución, convertirse en un grave error, a la hora de intentar asegurar la protección de la vida humana, por otro lado hay que tener en cuenta que no vasta la conservación de la vida, sino que se ha de buscar que los individuos también puedan disfrutar de libertades, pues la supresión de estas podría ser equivalente a vivir como prisioneros ideológicos.
LA REFLEXION MORAL EN DESCARTES Y SU DIFERENCIA CON LA MORAL HOBBESIANA

La importancia de Descartes no solo en la historia de la filosofía, sino en la historia de la humanidad, es una cuestión que ya está más que clara pues el no solo representa el fin de una época en decadencia y el comienzo de otra más prometedora, sino que adicionalmente proporciona a la humanidad dos factores que marcaran su historia, en primer lugar proporcionara un método que servirá de guía para hacer ciencia y en segundo lugar proporcionara los cimientos o principios axiomáticos (el yo pienso) sobre los cuales se basaran o fundamentaran tanto las disciplinas científicas como no científicas dando vía libre al desarrollo de las ciencias. Por esta y muchas razones más Descartes es uno de los filósofos más importantes que ha existido y su influjo en la humanidad y en el mundo ha sido tal que Cassirer plantea que “en el siglo XVII, el triunfo de la filosofía cartesiana cambia por completo toda la imagen del mundo”
No obstante, Descartes no fue el único filósofo importante de la época sino que por el contrario durante el siglo XVII también vivieron otros pensadores de renombre, entre los cuales esta uno cuyo pensamiento representa la antítesis del pensamiento cartesiano, y este filósofo es el empirista clásico inglés Thomas Hobbes con quien Descartes tendrá como ya dijimos amplias diferencias, diferencias sobre las cuales nos dará muchas luces Abbagnano quien dirá que “La Filosofía de Hobbes representa, con relación a la de Descartes, la otra gran alternativa en la que desemboco la elaboración del concepto de razón en el siglo XVII. Y esto no sólo porque la de Hobbes está vinculada a supuestos materialistas y nominalistas, a diferencia de la de Descartes ligada a una metafísica espiritualista, sino también, y sobre todo, porque descubre en la razón una técnica distinta u opuesta en muchos aspectos a la que Descartes había reconocido en ella”

Uno de estos aspectos, en los cuales la razón lleva a conclusiones diferentes o se muestra distinta entre los dos filósofos, es en lo que respecta a sus reflexiones morales, pues si bien sus planteamientos morales son el resultado de la razón, al hacer un breve repaso del pensamiento moral de estos dos filósofos, veremos que sus respectivas reflexiones morales están comprometidas con fines totalmente diferentes, a tal punto que se pone en evidencia que lo planteado por Abbagnano logra ser comprobado. Es decir se puede observar como si bien las reglas de uno y otro son claras normas que buscan regir el comportamiento, los objetivos o los fines hacia los que apunta cada una son diferentes, pues el objetivo que Hobbes busca lograr con estas normas es más de tipo político-social, en cambio el objetivo de Descartes podría decirse que es más gnoseológico o epistemológico.

Por otra parte para poder demostrar esto se debe empezar por mostrar cuales eran los planteamientos morales tanto cartesianos como hobbesianos, para poder pasar luego a hacer una clara diferenciación. De este modo lo primero que se debe decir es que Descartes en el Discurso del Método establecerá tres máximas morales que constituyen el eje principal de su reflexión moral y que cumplirán un papel fundamental pues servirán de guía para la toma de decisiones y el direccionamiento de sus sus acciones, en el momento mismo en que el filósofo está sometiendo a meditación los principios metafísicos y sus propias opiniones. De este modo estas máximas, son:

• “Obedecer las leyes y costumbres de mi país, conservando constantemente la religión en la cual Dios me ha concedido la gracia de ser instruido desde la infancia guiándome en cualquier otra cuestión por las opiniones más moderadas y por las más alejadas de todo extremo, que fuesen comúnmente aceptadas en la práctica por los más sensatos de aquellos con los cuales tuviera que vivir” .
• “Ser lo más firme y lo más decidido que pudiera en mis acciones, y en seguir con no menos firmeza las opiniones más dudosas, una vez determinado a ello, que si hubieran sido muy seguras” .
• “Intentar siempre vencerme a mí mismo antes que a la fortuna y en cambiar mis deseos antes que el orden del mundo; y, en general, en acostumbrarme a que nada excepto nuestros pensamientos están enteramente en nuestro poder”

Por otra parte las normas o reglas morales hobbesianas las encontramos manifestadas en lo que Hobbes denomina leyes naturales, que en sus palabras no son más que “un precepto o norma general, establecida por la razón, en virtud de la cual se prohíbe a un hombre hacer lo que puede destruir su vida o privarle de los medios de conservarla” . La definición anterior nos permite observar un rasgo importante, y es como sin lugar a dudas Hobbes vendrá a considerar los preceptos morales como algo resultante de la razón misma, pues es a ella a quien los preceptos morales deben su establecimiento. Por otro lado hay que recalcar que Hobbes presenta un número de diecinueve leyes naturales que a su juicio deben ser seguidas por los súbditos, sin embargo las tres primeras son las que gozan de mayor importancia y por ende serán las únicas que se citaran, estas son:

• “Cada Hombre debe esforzarse por la paz, mientras tiene la esperanza de lograrla; y cuando no pueda obtenerla, debe buscar y utilizar todas las ayudas y ventajas de la guerra” .
• “Que uno acceda…….. a renunciar a este derecho a todas las cosas”
• “Que los hombres cumplan los pactos que han celebrado”

Muy bien una vez plasmadas las principales máximas morales tanto de Hobbes como de Descartes, salta a la vista la primera diferencia y esta diferencia es que como podemos ver los preceptos morales tanto del uno como del otro no se parecen en lo más mínimo y esta falta de identidad se debe a que los preceptos morales de cada filosofo son el resultado o la consecuencia de preocupaciones filosóficas diferentes que dieron origen a códigos morales diferentes
Así por ejemplo, veremos que el pensamiento filosófico de Hobbes está fuertemente influido por el miedo a la guerra y las calamidades, que según este filósofo constituye el estado de naturaleza que no es más que el estado de guerra de todos contra todos, un estado de naturaleza en donde todos tienen derecho sobre todo y en el cual el bien primario que es la vida corre peligro, así que para superar esta situación de incertidumbre y miedo a perder la vida surgen las leyes naturales como condición necesaria a ser cumplida por parte de los hombres, pues solo por medio de su observación y un poder que las haga cumplir (el Leviatán) será posible salir de ese estado de guerra de todos contra todos y dar lugar a un estado civil, en el cual ya no existe el peligro a perder la vida. Es decir aquí se puede ver como el objetivo o fin fundamental de la reflexión moral de Hobbes es el asegurar la vida y su conservación, a la vez que evitar la guerra y las calamidades, es decir podemos ver la finalidad política de la moral de Hobbes.
Por otra parte veremos que en Descartes la motivación es diferente, pues su interés no es de tono político sino que por el contrario a él lo motiva el conocimiento de la verdad, el encontrar una certeza fundamental, un principio axiomático claro y distinto, y esto se evidencia en sus reglas morales las cuales tienen como propósito el identificar las opiniones más verdaderas para impedir que el filósofo se aleje del camino verdadero, y esto queda plenamente expuesto en palabras de Descartes quien plantea en dos citas lo siguiente:
Con respecto a la primera máxima dice: “Entre varias opiniones igualmente aceptadas, no elegía sino las más moderadas, no solo porque son siempre las más cómodas en la práctica……. Sino también con el fin de alejarme menos del verdadero camino”.
Con respecto a la segunda máxima: “Dado que las acciones de la vida frecuentemente no admiten ningún aplazamiento, es una verdad muy cierta que, cuando no está a nuestro alcance discernir las opiniones más verdaderas, debemos seguir las más probables” . Como se podrá ver todo con miras a alejarse lo más mínimo posible del camino de la verdad.
De esta manera aquí queda expuesto como en el caso cartesiano se entre ve una relación entre la reflexión moral y el proyecto de investigar la verdad, lo cual es muy diferente a la reflexión hobbesiana, pues queda muy claro que el fin de Descartes es mas de tipo gnoseológico o epistemológico como lo dijimos con anterioridad.
De esta forma una vez expuestas estas reflexiones podemos ver como en el aspecto moral se cumple lo dicho por Abbagnano, quien plantea que Hobbes vera en la razón una técnica diferente a como la vera Descartes, desembocando por ende en consideraciones diferentes, en donde un ejemplo de ello es su reflexión moral.
Por otra parte una vez presentada esta que era la idea fundamental del documento, cabe hacer algunos comentarios importantes sobre las máximas morales de Descartes, comentarios que permitirán entrever unos comportamientos muy curiosos en el pensamiento de este filósofo.
De esta manera con respecto a la segunda máxima es importante destacar la clara contradicción en que Descartes parece caer cuando se hace una comparación de su planteamientos referentes al ámbito practico con aquellos referentes al ámbito de lo teórico, y esta contradicción se manifiesta en el hecho de que es sumamente extraño que mientras que en el ámbito teórico, Descartes se muestra como un claro defensor de la certeza y el conocimiento claro y distinto, (a tal punto que proclama que no se debe dar el mas mínimo espacio al conocimiento probable o susceptible de la más mínima duda) en el ámbito practico Descartes da vía libre a lo probable y por ende a lo dudoso. Esto puedo ser escandaloso pues basta tan solo con citar la primera regla del método para observar el claro desprecio que Descartes muestra por lo probable o dudoso: “No admitir jamás cosa alguna como verdadera sin haber conocido con evidencia que así era..... Y no admitir en mis juicios nada más que lo que se presentase tan clara y distintamente a mi espíritu que no tuviese motivo alguno para ponerlo en duda”
Por otra parte en el aspecto moral en la segunda máxima vemos que Descartes planteara algo totalmente diferente: “cuando no está a nuestro alcance discernir las opiniones más verdaderas, debemos seguir las más probables” . Esta cuestión goza de gran importancia puesto que deje entrever una gran contradicción en el pensamiento cartesiano, contradicción cuyos orígenes e implicaciones vale la pena tomar en cuenta.
En segundo lugar, principalmente la tercera máxima pero en general la totalidad de estas permiten ver otro aspecto curioso en el pensamiento cartesiano, y este aspecto es el hecho de que dentro de las máximas morales de Descartes no se da lugar alguno a la moral católica, este aspecto es importante por tres razones:
En primer lugar es importante pues Descartes elabora un moral sin preceptos católicos, precisamente en un periodo histórico en el cual la iglesia luchaba fervorosamente por revitalizarse, pues durante la época de Descartes la contrarreforma es algo que está muy vivo y es un fenómeno que se siente principalmente en España y en su tierra natal Francia.
En segundo lugar, esta moral sin preceptos católicos es importante pues es un indicio más que nos permitiría ver en Descartes, un filósofo que marca el fin de una época y el comienzo de otra.
En tercer lugar, es importante el hecho de que Descartes haya separado de una forma tan drástica su moral del aspecto religioso, pues uno podría esperar que la importancia dada a la religión en el ámbito moral fuera mucho más fuerte, pues en lo que respecta al ámbito metafísico Dios (y el alma) constituirán la base o fundamento de la metafísica cartesiana.
Una vez expuestas estas cuestiones, queda claro que la moral si bien parece tener un lugar secundario dentro del pensamiento cartesiano, esto no debería ser así, pues en su reflexión moral como se ha visto se pueden encontrar puntos sumamente importantes, dignos de ser estudiados con detenimiento en vez de darles un trato somero, pues en ellos se pueden identificar o profundizar rasgos característicos importantes de la concepción filosófica cartesiana.